Caminar

Ir al Camino de Santiago supone caminar decenas y decenas de kilómetros por sendas, caminos, pistas y también carreteras. Todos sabemos caminar, sí, pero ¿conocemos nuestro ritmo, nuestra cadencia de paso o nuestra velocidad? ¿Cómo nos sienta la subida, la bajada o el llano? ¿Por qué lado debemos caminar?

Velocidad

Saber nuestra ‘velocidad de crucero’ es muy fácil: sal a caminar tres o cuatro horas con una pequeña mochila a la espalda y mira la distancia que recorres. No hace falta que la cargues mucho, con 3 o 4 kg de peso será suficiente. Además, cuanto más ‘complicado’ sea el recorrido, mejor. No te vayas a subir un pico de montaña, pero no te vayas a un paseo marítimo. Estaría bien que tuviera subidas, bajas y llanos; vamos, un poquito de todo. ¿Tienes alguna montaña cerca donde los ‘domingueros’ van cada fin de semana en coche? Perfecto. Baja del coche a 4 o 5 kilómetros de la cima y haz un ‘sube/baja’.

Una pequeña orientación sobre las velocidades medias del Camino:

  • 6km/h o más: Para mí, demasiado rápido. Vendría a ser la velocidad a la que se cruza una avenida cuando el semáforo de los peatones acaba de ponerse en rojo y no podemos esperarnos 1 minuto a que vuelva a ponerse en verde. En la avenida, al cruzar en rojo nos arriesgamos a un atropello pero en el Camino, con la mochila a la espalda y a esta velocidad, o estás muy en forma o acabarás machacándote las rodillas o los pies. A esta velocidad, una etapa de 20Km la completarías en 3 horas y 20 minutos.
  • 5km/h: es la velocidad rápida de los que caminan ‘normal’. Es la velocidad que cogemos cuando se nos acerca un encuestador (‘¿Puede responderme una pregunta? Son dos minutos’) y nos entran las prisas por alejarnos de ahí (‘Uf, ahora no puedo. Lo siento’). Yo no puedo mantener medias de 5km/h porque me paro mucho: a tomar fotos, a charlar con lugareños u otros peregrinos, a tomar algo en algún bar,… Cualquier excusa me vale para dejar de caminar un rato y disfrutar de lo que me rodea. A esta velocidad, una etapa de 20Km la completarías en 4 horas.
  • 4km/h: Velocidad de paseo o de compras. Da tiempo a mirar escaparates, a ver si nos cruzamos con alguien conocido y a disfrutar de lo que nos rodea. Paradas varias y muchas más fotos hacen que esta sea la velocidad con la que calculo yo mis etapas. A esta velocidad, una etapa de 20Km la completarías en 5 horas.

La velocidad ‘normal’ que usan las guías para calcular los tiempos ronda los 4km/h

  • 3km/h: Hemos salido de compras, llevamos una bolsa grande del supermercado en cada mano llena de carne, latas, agua, fruta… Es un ritmo pausado si no lleváramos nada. Cuando vas en un grupo variopinto de personas y empezáis a hablar entre todos mientras camináis, os acercaréis los unos a los otros y bajáis el ritmo para escucharos mejor, eso son unos 3km/h. Si esta es tu velocidad normal, empieza a plantearte hacer etapas más cortas o a dedicarle muchas horas al día para completar las etapas ‘canónicas’ de las guías. A esta velocidad, una etapa de 20Km la completarías en 6 horas y 40 minutos.
  • 2km/h: Esta es la velocidad a la que caminé con mi madre de Roncesvalles a Logroño en setiembre de 2019 y por eso hicimos etapas de entre 8 y 14 kilómetros (una media de 10 kilómetros diarios). Si sufres de enfermedades crónicas que te limitan tanto tu velocidad de crucero, sin duda debes adaptar las distancias a tus necesidades. A esta velocidad, una etapa de 20 km resulta casi imposible, pues se alargaría 10 horas.

El suelo y el desnivel

En nuestro día a día, cuando caminamos, solemos hacerlo de forma inconsciente. No nos fijamos ni dónde ni cómo ponemos los pies porque el suelo de cualquier ciudad es liso, con desniveles asumibles, andamos deprisa, en silencio y tampoco prestamos importancia al recorrido porque sabemos dónde vamos… Y acabamos automatizamos nuestros pasos.

Cuando recorremos grandes distancias, la cosa es distinta. El primer cambio es que adquirimos consciencia del hecho de estar caminando, de hacerlo por lugares desconocidos y de no saber con exactitud el recorrido. Cada vez que levantamos la vista vemos un horizonte que nos es desconocido, en cada cruce debemos decidir la dirección correcta y equivocarse puede suponer un problema (kilómetros de más y tiempo ‘perdido’), descubrimos mil y una poblaciones y acabaremos conociendo decenas de personas.

Otro gran cambio viene dado por los cambios en el piso. Suelos duros, blandos, de arena, con piedra, caminos seguros y anchos, estrechos con acantilados al lado… Hay tal variedad y estilos que resulta imposible describir todos los suelos que acabaremos pisando pero acabaremos descubriéndonos como expertos y a tener ‘tacto’ a través de la suela de las botas y nos descubriremos distinguiendo al pisar el tipo de suelo por el que transitamos.

Pero lo más importante es descubrir nuestro ritmo según el ángulo de inclinación del suelo. Solemos tener la idea que las subidas son duras y que las bajadas son más llevaderas. Mi experiencia no es esa. Difícilmente vas a romperte en una subida  porque vas a ir al ritmo que tus piernas, pulmones y corazón te dicten.

Bajar es distinto. Tras una larga subida, cuando volvemos a tener lengua y no un estropajo reseco dentro la boca, empezamos a respirar con normalidad, a no escuchar nuestro corazón en nuestros oídos y nos sentimos ligeros porque la mochila nos ‘empuja’ hacia delante, podemos llegar a animarnos y a aumentar el ritmo para recuperar cuesta abajo el tiempo perdido cuesta arriba. Si hacemos eso en una bajada larga y pronunciada, cuanto más tiempo mantengamos ese ritmo, más posibilidades tendremos de rompernos. Esguinces, sobrecargas y torceduras aparecen más en las bajadas que en las subidas.

Baja al mismo ritmo que subes y descansa al llanear

Lo ideal sería que después de cada subida o cada bajada hubiera un tramo llano para descansar, para recuperarnos y no forzar musculatura, pero un Camino es como es y debemos adaptarnos a su orografía. Debemos encontrar descansos entre desniveles y, sean largos o cortos, recuperarnos para el siguiente desnivel. Si te preguntas ‘Si no puedo correr en las subidas porque no me lo permiten los pulmones y en las bajadas tampoco ¿cuándo puedo acelerar la marcha?’, mi respuesta será siempre la misma ‘¿Qué prisa tienes? Disfruta de la libertad, del paisaje y del caminar’. Cuando más se parezca tu ritmo en llano al que tengas en las subidas y las bajadas más disfrutarás caminando.

Caminantes, ciclistas y otro tráfico

Y cuando nos decidimos a caminar, resulta que no estamos solos en el Camino y que debemos compartir recorrido con otros peregrinos. Lo más básico, una única regla básica para caminar y circular por carreteras o caminos: SE CAMINA POR LA IZQUIERDA Y SE CIRCULA POR LA DERECHA.

Cuando vamos al Camino, antes o después, acabaremos caminando por carreteras por las que circularán coches, motocicletas, camiones y peregrinos en bicicleta. Lo que nos interesa a los que vamos a pie es ver a los vehículos que tienen la obligación de circular siempre por su derecha para que no ser atropellados. Por eso, caminaremos siempre por el lado izquierdo de cualquier camino o carretera.

En su día escribí un artículo en el que me centraba en los peregrinos a pie y cómo Andar Seguro. Iría bien echarle un vistazo

Las bicicletas, como vehículos que son, se rigen por el código de circulación y deben circular por su derecha. Si, ya sé que hay caminos y sendas en las que no hay derecha e izquierda, que hay un solo paso y que todos lo debemos compartir. En éste caso, la preferencia la tienen los que van caminando. Sin más. Otra cosa es que los peregrinos que vayan caminando faciliten el paso apartándose para que los ciclistas no sufran más de lo imprescindible en las subidas, o se aparten en las bajadas o en un llano para no acabar ambos en el suelo, pero eso no da preferencia a las bicicletas.

A los ciclistas: Si deseáis que alguien que va a pie os ceda el lugar, un grito a 2 metros de distancia no soluciona nada. El peatón no sabe por dónde venís, puede espantarse y se os puede echar encima. Lo mejor es llevar un timbre y usarlo con suficiente antelación. Ah, y las bajadas deberían bajarse con precaución, frenando, y no gritando para que se aparte todo el mundo porque estáis en modo ‘descenso libre’, ahorrando frenos en las bajadas. ¿Un secreto? Los frenos son para usar en llanos y bajadas porque en subidas son casi inútiles.

Otra cosa más: Cualquier bicicleta que veo últimamente en el Camino cuesta cientos o miles de euros. ¡No me creo que no puedan gastarse 10€ en un timbre para avisar a los caminantes ni que los frenos no funcionen en las bajadas!

A los peatones: Si, ya sé que quienes caminan tienen preferencia pero no estaría de más ceder el sitio a los ciclistas si el camino o la senda tiene un suelo complicado, con piedras o regueros, por ejemplo, o es una bajada muy pronunciada porque una bicicleta cargada, a baja velocidad y en terreno complicado ni es fácil de parar ni es fácil de equilibrar y una caída puede arruinarles el Camino. En caso de que nos vaya a alcanzar una bicicleta en una subida, dejemos que pase. Arrastrar una bicicleta cargada cuesta arriba es bastante más costoso que subir caminando y a los que van a pie tan sólo les cuesta 5 segundos apartarse para que el ciclista pase y no deba echar el pie a tierra.

Otra cosa más: Los peatones deberían aprender a caminar en línea recta, no caminar haciendo eses, a mirar hacia atrás en caso de pasar de un lado a otro del camino y a facilitar que les adelanten las bicicletas

A ciclistas y peatones: ¿Igual deberíamos recordar cuál es el lado izquierdo y el derecho?

Se camina por la Izquierda

Se circula por la Derecha

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