Calzado

Recomendar el calzado ideal para el Camino de Santiago es tan difícil como encontrarle la pareja perfecta a tu mejor amigo: casi imposible. Aun así, voy a intentar resolver algunas dudas que se pueden tener cuando uno se equipa para el Camino: Zapatillas deportivas o zapatos de trekking, caña alta o baja, cuantos pares llevar,… A ver si lo consigo.

Antes de empezar a hablar del calzado, debo aclarar que:

  • No soy podólogo, ni traumatólogo, ni tengo ninguna formación relacionada con la salud, ni trabajo en tiendas especializadas de deporte: Ante cualquier problema de salud o para una opinión más profunda hay que acudir a un profesional.
  • Lo que escribo es mi opinión sobre mi experiencia en distintos Caminos: Quienes han caminado muchos kilómetros terminan ‘descubriendo’ lo que les va mejor. Mi idea es ayudar a los que se inician para ahorrarles, si es posible, gastos innecesarios o ayudarles a evitar problemas en los pies al caminar.
  • No se debe estar de acuerdo conmigo: Cada uno sabe como funciona su cuerpo, su piel, sus zapatos, si prefiere un tipo de calzado u otro, si va a caminar con frío o calor, etc. Hay tantas variables que no hay respuestas definitivas.
  • Esta es mi opinión y, por tanto, todo lo que escriba en este artículo acabará siendo ‘mentira’ para todos menos para mí. Lo sé.

Al lío.

Calzado NO recomendado

He visto a muchas personas irse al Camino con zapatillas deportivas (tipo tenis) y, a mi parecer, no son las más adecuadas pero… Si no se quiere invertir en calzado, si tenemos un par bien usado, si estamos seguros que no nos va a provocar ampollas, si se va al Camino por primera y quizás última vez… Como solución mala y desaconsejable, ‘pues bueno’.

Es un tipo de calzado ingrato para caminar, pues no protegen en absoluto el pie y nos hará estar pendientes de posibles golpes. La suela no ofrecen buen agarre en terrenos resbaladizos que podrían resultar en resbalones y deberemos preverlos para evitar posibles caídas y torceduras. Suelen tener la suela delgada, con lo que no ofrece la suficiente protección de la planta del pie y acabaremos ‘clavándonos’ todas y cada una de las piedras que pisemos, además, está diseñada para terrenos ‘fáciles’ y, seguramente, cuando volvamos a casa, nos habremos ‘comido’ la suela y deberemos tirarlos. Además, difícilmente habremos caminado ciento y pico de kilómetros en cuatro o cinco días con ellos y, por lo tanto, tampoco tendremos la seguridad de evitar ampollas si los usamos.

En definitiva, tan sólo recomendaría el uso de este tipo de zapatos si:

  • Se trata de ir al Camino ‘a descubrirlo’: 4 o 5 días y por terrenos fáciles.
  • No se puede/quiere gastar en calzado: A mi parecer, un error. Calzado, mochila y calcetines es donde se debería invertir más.
  • No van bien otros calzados especializados: La consulta a un traumatólogo o podólogo será imprescindible.

Y visto el porqué deberíamos calzar unas botas especializadas, presentaré los tipos de calzado que recomiendo y, posteriormente, las características que deberíamos tener en cuenta a la hora de comprarnos un par de zapatos para el Camino.

Calzado para BUEN TIEMPO

Lo que yo recomiendo: zapatos de trekking (sin caña).

Lo básico: Estos zapatos deben ser lo más cómodos, transpirables y ligeros posibles, con una buena suela.

Calzado para TIEMPO FRÍO

Lo que yo recomiendo: botas de trekking.

Lo básico: Estas botas deben ser de media caña o caña alta, cómodas y con buena suela.

Calzado de descanso

Lo que yo recomiendo: chanclas de trekking.

Lo básico: Deben poderse mojar, con buena suela, buena sujeción del pie y lo más cómodas y ligeras posible.

Características del calzado ideal

Estos zapatos o botas no suelen ser baratos. Las marcas especializadas suelen invertir mucho en I+D+I y esto, paralelamente a la mejora continua de los productos, conlleva unos precios más altos que las marcas genéricas que no invierten en ello y se ‘limitan’ a copiar o comprar lo que desarrollan otras marcas para incluirlo en sus productos. Esto es lo que busco yo en mi calzado para el Camino:

Comodidad

Olvidaos de calzaros cualquier zapato que no os resulte cómodo. Vamos a caminar decenas de kilómetros a diario con ellos. Unos zapatos incómodos os harán modificar la pisada. Si cambiamos la pisada sobrecargaremos rodillas, dedos o talones, los pies rozarán por donde antes no rozaban y aparecerán ampollas,… Mal asunto si calzáis unos zapatos incómodos; la mejor solución para este caso: cambiarlos por otros.

Una recomendación: Cada marca tiene su propia horma para fabricar sus zapatos y cada modelo de una misma marca suele tener una forma distinta de recoger el pie. Si encontráis esa marca y modelo que os sienta como un guante… Comprad siempre el mismo modelo y número.

Buena suela

Aunque no solemos preocuparnos demasiado cuando nos compramos calzado, a la hora de comprar un par para el Camino debemos tenerlo muy en cuenta. Una buena suela nos ‘aísla’ de las irregularidades del suelo y asegura un buen agarre tanto en seco como en terrenos resbaladizos. No olvidemos que el Camino no es una acera de cualquier ciudad, deberemos caminar por suelo duro, con gravilla, piedras, arena, hierba… La protección que nos ofrece una buena suela ante suelos resbaladizos no se aprecia hasta que no damos con el trasero en el suelo por primera vez, o terminamos con la planta de los pies rojas y doloridas por ‘clavarnos’ las piedras del Camino.

La dureza y el grosor de las suelas determina mucho la forma de pisar. Si es muy gruesa o dura no permitirá que hagamos un movimiento natural con el pie a la hora de caminar, si es muy delgada no protegerá la planta del pie, si tiene poco dibujo no ofrecerá agarre en terrenos resbaladizos… Como pasa con la falta de transpirabilidad, una mala suela también puede llegar a provocar ampollas y problemas en los pies, tobillos, piernas, cadera… Incluso más rápidamente, pues nos cambia nuestra forma normal de caminar y los dolores articulares o musculares pueden aparecer con mucha más facilidad y rapidez que las tan temidas ampollas.

Transpirabilidad

Una de las mayores preocupaciones que debería tener cualquier peregrino en el Caminos es la aparición de ampollas y, para evitarlas, la mejor solución es mantener los pies secos. Si llevamos los pies húmedos por el sudor, con cada paso, el roce de la piel reblandecida en los dedos o el resto del pie acabará produciendo ampollas que, en casos graves, pueden resultar en sobrecargas en pies, tobillos, rodillas, piernas, cadera, espalda,… Llegando, incluso, a producir un dolor tan intenso que nos obligue a tener que abandonar el Camino.

Así pues,la transpirabilidad de los zapatos es un apartado clave en cualquier Camino. Hay zapatos realizados con tejidos técnicos mucho más transpirables que otros y hay que tenerlo en cuenta. Si sólo vamos a ir al Camino en verano, por ejemplo, quizás nos vayan bien unas chanclas y no haga falta llevarnos zapatos; ir en invierno en chanclas a recorrer Caminos por los que quizás debamos pisar nieve es una temeridad… Hay que ser consciente de nuestras necesidades en cada Camino que hagamos.

Ligereza

Los zapatos ‘de diario’ se diseñan para aceras, con suelas más o menos delgadas y con empeines más o menos flexibles pero suelen ser ligeros, si los comparamos con zapatos y botas de trekking, y nos suele importar más su estética que cualquier otra cosa.

En largas jornadas de decenas de kilómetros agradeceremos que los pies pesen lo menos posible. No digo que nos quedemos los zapatos que menos pesen sino que prioricemos el peso a la estética de los mismos. Si el modelo que mejor se adapta a nuestro pie está en un amarillo cantón, en azul, rojo o en negro, da lo mismo. Si vestimos pantalón azul y llevamos zapatos verdes no debe importarnos, lo principal es que sean cómodos y ligeros.

Los zapatos de trekking sin caña serán siempre más ligeros que las botas de media caña o caña alta. Si sólo podemos disponer de un par de calzado para el Camino, a no ser que vayamos siempre en meses invernales al Camino, recomiendo zapatos de trekking (sin caña).

¿Con membrana impermeable o no?

Hoy en día hay varias marcas que ofrecen un grado de impermeabilidad más o menos eficaz en algunos de sus zapatos o botas. Esta impermeabilidad se consigue añadiendo una membrana en el interior del calzado que evita que el agua no cale hacia el interior, al tiempo que permite que la humedad producida por el pie se evacue hacia el exterior, manteniendo los pies secos.

¿Os suena la marca ‘Goretex’? Pues a este tipo de membranas me refiero. La idea es muy buena: saco la humedad e impido que penetre en el calzado. De este modo nos aseguramos que el pie se mantenga seco el mayor tiempo posible y evitamos que la piel se reblandezca con el agua de la lluvia o la humedad del sudor pero… Estas membranas no son infalibles.

Empezaré diciendo que yo siempre camino con zapatos con Goretex pero, bajo una lluvia larga e intensa, todas las membranas terminan calando. Además, unos zapatos con Goretex tardan más en secarse que otros que no lleven. Entonces, ¿por qué usar zapatos con Goretex? Pues porqué tardan más en calar, porque con poca lluvia, si no llevamos membrana impermeable, cualquier zapato calará con facilidad y, como ya hemos dicho varias veces, una cosa imprescindible es mantener los pies secos.

Las membranas han evolucionado mucho con el paso de los años pero los zapatos con membrana impermeable tipo Goretex suelen ser menos transpirable que los que carecen de ella. En invierno quizás no sea tan importante esta falta de transpirabilidad pero, si caminamos en pleno verano y a 40 grados a la sombra, deberemos plantearnos si compensa llevar Goretex o no, pues lo normal es que llueva muy poco y evacuar calor de los pies debería ser nuestra prioridad. Además, en pleno verano, cuando deje de llover, con temperaturas altas, a poco que andemos o aireemos unos zapatos sin membrana impermeable, se secarán muy rápidamente; cosa que no ocurre con zapatos con Goretex, pues les cuesta bastante más secarse.

¿Qué zapatos llevar?

Voy a especificar cuantos pares de zapatos llevaría yo a cualquier Camino, según la estación del año en la que fuera, y el uso que les daría.

Primavera/Otoño
  • Chanclas de trekking: Para la ducha, descansar en el albergue y caminar por asfalto o con temperaturas altas.
  • Zapatos de trekking: Con Goretex (opcional), para caminar siempre con ellos, pudiéndolos cambiar por las chanclas cuando el terreno o la temperatura lo permitan. Podrían llevarse botas de caña baja pero, al no hacer excesivo frío, no las recomendaría y las de caña alta las desaconsejaría por completo.
Verano
  • Chanclas de trekking: Para la ducha, descansar en el albergue y caminar siempre que se pueda.
  • Zapatos de trekking: Sin Goretex (opcional), sólo cuando el terreno o el tiempo no permita caminar en chanclas. En cuanto a llevar botas de trekking: Absolutamente desaconsejables. Tanto si son de caña baja como alta, llevar botas de trekking en verano equivale a asegurarse ampollas.
Invierno
  • Chanclas de trekking: para la ducha y descansar en el albergue.
  • Zapatos o botas de trekking: Con Goretex. Las botas de caña media o alta serán casi imprescindibles (cuanto más altas, más protegeremos el pie y el tobillo). Sólo optaría por dejar las botas y llevarme los zapatos de trekking si tuviera la absoluta certeza que no iba a tener pasos complicados (nieve, barro, charcos profundos…).

¿Calzado minimalista?

Hay personas que han abandonado los zapatos y botas de senderismo y han optado por usar chanclas minimalistas durante casi todo el año y tan sólo recurren a los zapatos de trekking en invierno. Es otra opción. Yo no sería capaz. Para caminar con este tipo de calzado hay que cambiar la pisada y eso cuesta; mucho.

Entre finales de abril y principios de mayo de 2019 compartí el Camino Vadiniense con Nieves, del Clímax del Caminante. Ella siempre usa chanclas para caminar y rara vez usa zapatos, en invierno tan sólo. Me asombra esa capacidad de caminar casi sin suela, sin amortiguación, con el pie menos recogido que con zapatos… Nieves está muy acostumbrada a ese tipo de calzado y la admiro por ello. Si leéis su artículo El secreto de mis pies: el minimalismo. El camino hacia la libertad, Nieves os cuenta cómo cambió del calzado tradicional al calzado minimalista.

Precio

Este es un tema que no debería tenerse en cuenta a la hora de comprarnos unos zapatos. Deberíamos poder quedarnos los que mejor se adecuen a nuestros pies y necesidades y preocuparnos del precio sólo al llegar a la caja registradora pero, desgraciadamente, no siempre es posible.

Unos zapatos de este estilo suelen tener una vida útil bastante larga (de miles de kilómetros), con lo que, si acabamos mirando la relación €/km se antoja una buena inversión pero… No siempre nos es posible quedarnos los zapatos ideales y acabaremos comprando los mejores posibles.

Hay zapaterías y supermercados que venden zapatos y chanclas a precios bajos, que nos valdrán para salir del paso, que nos llevarán más o menos cómodamente por los caminos que recorramos, que nos pueden ir hasta bien pero… Como cada uno tiene los pies que tiene y sabe sus necesidades, os voy a poner de ejemplo los 3 calzados recomendados que he puesto en este artículo y que uso yo en mi día a día, mis Caminos y salidas:

  • Zapatos: Los de la foto eran de la marca ‘Tecnica’, modelo ‘Tempest Low’, con Goretex. Me iban como un guante. Podía pedirlos por Internet e irme con ellos al Camino sin riesgo de ampollas. Precio: en su día unos 100€. Ahora camino con unas ‘Bestard Space Low’, también con Goretex, y que también uso como ‘zapatos de diario’.
  • Botas: Esas son de la marca ‘Bestard’, modelo ‘Android’, con Goretex. Son como las ‘Bestard Space Low’ que calzo actualmente pero de caña alta. Precio: Unos 150€.
  • Chanclas: Las que uso son de la marca ‘The North Face’, modelo ‘Hedgehog Sandal II’. Precio: En su día, 80€. Ideales para la ducha, airear y descansar los pies, caminar largas distancias y con buena sujeción. En épocas de calor, muchas de las etapas del Camino las hago con ellas.

Para acabar…

Todo lo que he expuesto aquí es mi opinión personal y tan sólo puedo esperar que a alguien le vayan bien estos consejos que aplico yo a mi calzado.

He hecho un repaso a lo que deberían tener nuestros zapatos para el Camino; ahora tocaría complementarlos con unos buenos calcetines (en creación) para reducir la posibilidad de aparición de ampollas, rozaduras, dolor en talón,…

Que no se equivoque nadie: los calcetines y los zapatos son, a mi parecer, la parte más importante de nuestro equipo; se complementan el uno al otro y un mal ‘matrimonio’ puede arruinarnos el Camino. Así pues, debemos cuidar la calidad de ambos.

Y tras escribir todo esto, soy consciente que, en cuanto a calzado y calcetines, si no nos planteamos un Camino medianamente largo, todos sabemos cómo va a terminar esto: Que vamos a ir con los que tengamos en casa y que nos vamos a arriesgar con ellos ‘Total, para 5 o 6 días que voy a ir, no me voy a comprar otros’. ¿A qué sí? :-p

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