Mi reafirmación con el Camino

En 2001 me había ido al Camino para huir. Mis últimos años en el trabajo habían sido horribles, con presiones laborales que terminaron resultando en un cuadro depresivo que me tuvo ‘fuera de servicio’ un buen tiempo pero… Desde mi vuelta, sentí que era capaz de hacer muchas más cosas de las que creía hacer. No era tan inútil como me habían hecho creer ni tan débil como me había llegado a sentir. Era fuerte y autosuficiente. Podrían hacerme daño, sí, pero podría superarlo y tirar hacia delante.

Podría pensarse que, habiendo terminado con una sobrecarga en las rodillas y un mes sin poder hacer casi nada, mi primera incursión en el Camino hubiera sido un fracaso. ¡Ni mucho menos! Esa convalecencia me permitió reflexionar sobre los motivos que me llevaron allí, las personas que me encontré, la diferencia entre sus Caminos y el mío, las charlas que mantuvimos… Y me permitió llegar a concluir: hay que dejar de luchar para ser otra persona.

Hoy he escuchado una entrevista donde una madre comentaba (parafraseando) «Cuando me quedé embarazada empecé a pensar en cómo sería mi hija, mis virtudes y que ella tendría, mis defectos y que ella no tendría…» En resumidas cuentas: Estaba ‘creando’ su hija perfecta, sin darse cuenta que nadie puede guiar y moldear una personalidad cuando crece. Pueden darse guías y ofrecer toda la ayuda posible pero cada uno termina creciendo y haciéndose según la vida que le ha tocado vivir, las personas que ha conocido, las opiniones que termina teniendo… Y no hay juez más implacable que un espíritu autocrítico,

En mi primer Camino aprendí a aceptarme como soy, dejar de luchar para ser otro y ser yo mismo

Habían pasado dos años desde que fuera por primera vez al Camino. Había vuelto a trabajar y me sentía útil. La familia y amigos me habían visto renacer de las cenizas y se alegraban de que fuera yo y no una sombra de mí. Cuando descubrí el Camino Francés me sentí inmediatamente atraído por él y me decidí a volver cuanto antes. Así, cuando tuve vacaciones, lo continué. No quería pasar todas las vacaciones alejado de mi familia y por eso me planteé continuarlo y hacer de Logroño a Burgos.

La vida en el Camino es fácil. Es una rutina de libertad que ayuda a fortalecer la personalidad de las personas que lo recorren. Te levantas, caminas, lavas, tiendes, comes, paseas o descansas, recoges la ropa, cenas, te acuestas… Y todo eso, aderezado con la convivencia de los demás peregrinos que, con su sola presencia, sus actos o charlando con ellos, aunque sea de trivialidades, enseñan mucho y reclaman nada. Es todo muy simple porque las relaciones personales se basan en la honestidad. En nuestro día a día, no solemos darnos cuenta de los problemas de las otras personas con las que coincidimos por donde pasamos. En el Camino, una cojera, un gesto de dolor, alguien masajeándose los muslos o los hombros… Hacen que nos interesemos por esa persona y le ofrezcamos nuestra ayuda más sincera. No se busca reconocimiento, ni remuneración alguna; se hace por el simple fin de ayudar a alguien.

En el Camino es todo muy simple porque las relaciones personales se basan en la honestidad

Cuando salí de Roncesvalles no tenía fecha de vuelta, me iba sin saber hasta donde llegaría y estaba lleno de dudas. En mi vuelta al camino, tenía fecha de ida y vuelta, tenía la seguridad de poder recorrer el tramo previsto y no quedaba ni rastro de aquellas dudas pasadas. Me preguntaba como sería retomar el Camino, si seguiría sintiendo lo mismo al volver a él y si mi reafirmación personal cambiaría mi visión sobre el Camino pero confirmé la primera impresión… Y descubrí ‘mi sitio’.

¡Y soñé con llegar a santiago de Compostela!

2 respuesta a “Mi reafirmación con el Camino”

  1. Podría decir que seguro es una maravillosa experiencia de vida, pero más afirmo «una experiencia sublime» Nunca fuí, no conozco!! Y lastimosamente no creo poder llegar a vivir esa experiencia…muy lejos de la realidad que vivo☹!! Pero conozco a una persona que sí cumplió su sueño y soy feliz con ella y todos los que pudieron hacerlo!! Díos les bendiga a todos!!!

  2. Hice mi primer Camino por una promesa, que conste que no soy creyente, creo, desde S Jean pd P a Santiago, sin tener ni idea de nada, ni de andar ni de mochila, para mí el Camino ha sido un descubrimiento fantástico, con muy poco se tiene todo, ahora soy un adicto, lo recomiendo a todos

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