El día a día en el Camino

Para los que descubren el Camino de Santiago, el día a día del Camino les supone un absoluto misterio. Cuando me fui por primera vez al Camino, mi familia me recriminaba que les llamara tan poco. Y jamás pude convencerlos de que no tenía tiempo para hacerlo. ¿Cómo puede llenarse tanto un día haciendo ‘tan poco’? Veámoslo.

Levantarse

El día se inicia de buena mañana. Puede que no quieras levantarte más pronto que en tu vida diaria y que no quieras levantarte con el sol pero cuanto más concurrido sea el Camino más pronto acabarás levantándote porque, aunque no quieras, acabarán despertándote. Hay quien se levanta a las 4.30h para salir de noche y llegar muy pronto, hay quien se levanta a las 5.00h los días que tienen etapas largas, algunos se levantarán siempre a las 6.00h, los más tardíos se levantarán más allá de las 7.00h… Pero hay quien no entiende que absolutamente todos tenéis el mismo derecho a descansar.

En la mayoría de albergues, te obligarán a estar fuera a las 8.00h de la mañana

Levántate y vístete rápido y en silencio. Y, por favor, ordena la mochila, el saco y las pocas cosas que debas meter en la mochila fuera de la habitación. Debes ser previsor y avanzar la preparación de la mochila todo lo que puedas antes de la hora de dormir. Ten en cuenta que no estás solo y que cada sonido que hagas por la mañana se convertirá en ruido y cada ruido en una queja que se oirá mucho más que el pequeño sonido que hiciste.

No se necesita hablar para llenar y cerrar una mochila

Otra cosa que debe tenerse en cuenta en un albergue en el que duermen varias personas en la misma habitación es la necesidad de oscuridad que requieren los que están durmiendo. Lo mejor es que lleves un frontal con luz blanca y roja. La luz blanca es ideal para caminar de buena mañana o al anochecer pero si la diriges a los ojos de alguien que está durmiendo es posible que lo despiertes. Usa la luz roja del frontal si hay personas durmiendo cuando te levantes a media noche o por la mañana. Tú verás igual y no despertarás con un fogonazo de luz a nadie.

Usa la luz roja del frontal si hay personas durmiendo cuando te levantes

Imagínate que eres tú a quien despiertan antes de lo que preveías y que no puedes dormirte después ¿Te molestaría? Pues ¡Dejad los despertadores en casa! Si quieres levantarte con despertador puedes reservar una habitación privada para ti o para todo vuestro grupo… Pero no toquéis ‘lo que no suena’ a nadie, sed un poquito empáticos con los demás y dejad que duerman lo que necesiten.

¡Dejad los despertadores en casa! No toquéis ‘lo que no suena’

Alimentación durante la etapa

Cuando descubrí el Camino en 2001, con menos de 30 años y en mejor forma física que ahora, apenas pensaba en cosas tan triviales como en llevar o no llevar algo de comer durante la etapa. Llenaba la cantimplora, empezaba a caminar y paraba a final de etapa. Sin más. Por suerte, el ímpetu de la juventud se pasa con los años, te vuelves más reflexivo y descubres que las prisas no son buenas y que disfrutar 5 horas es mejor que disfrutar 4.

Ahora me preocupo más de la alimentación durante la etapa. Si calculo que encontraré bares o tiendas donde encontrar comida y bebida cada par horas, me limito a llevar unos frutos secos y agua en la bolsa de hidratación que llevo en la mochila; pero si veo que no será posible abastecerme de agua o comida con frecuencia suelo añadir unas barritas de cereales y alguna pieza de fruta. No se trata de hincharnos a comer durante la etapa sino de ir picando algo para evitar desfallecimientos o deshidrataciones.

Hay que comer sin hambre y beber sin sed pasar no pasar hambre ni sed durante la etapa

Puedo llevar más o menos comida durante la etapa pero lo que procuro no hacer nunca es empezar la etapa sin comer nada. Lo primero que hago al salir del albergue es sentarme en un bar o una panadería que me permita conseguir un desayuno consistente pero sin excesos: un pequeño bocadillo, un zumo, un vaso de leche con cacao… Algo así. Y sin prisas, que queda todo el día por delante.

Esos 20 o 30 minutos, mientras desayuno, también me sirven para preguntar por la previsión del tiempo. Calor, frío, lluvia… Una pregunta a cualquier habitante del pueblo te resolverá más dudas que cualquier otro pronostico. Y si hay algún dulce, pasta o galleta típica de la zona que pueda sustituir ese día a los frutos secos y las barritas de cereales, antes de salir, alguna termino comprando.

¿Y si no hay ningún bar, panadería o tienda abierta a esas horas donde desayunar? Si eso ocurre es que no hice los deberes el día anterior y mi castigo será tirar de barritas o frutos secos hasta que encuentre dónde pararme a desayunar.

Siempre, absolutamente siempre, debes llevar algo de comida encima e ir picando durante la etapa. No puedo decirte ‘cómete 4 cacahuetes cada 15 minutos’, ni ‘un trago de agua cada 10 minutos y una galleta cada hora’, ni nada parecido pero no te preocupes, como en el caminar, encontrarás tu ritmo. Lo que no debes hacer es cargarte de comida porque sí. Carga comida de pequeñas piezas como plátanos, manzanas, peras o mandarinas. Cuestan poco de pelar, son rápidas de comer y no manchan las manos.

Una vez en marcha, procuro ir picando de vez en cuando en tramos cómodos mientras camino. En subidas duras me resulta imposible comer, bastante atareado estoy aguantando los pulmones y el corazón dentro del pecho como para complicarlo más al impedir la libre circulación de aire por nariz y boca. En bajadas pronunciadas tampoco suelo comer, por si resbalo al poner el pie sobre alguna piedra mal asentada y necesito de las manos para parar la caída. Así, tan sólo termino picando algo en tramos llanos (falsos o verdaderos), en los que puedo relajar el paso y prestarle la atención necesaria a la comida.

A media etapa suelo pararme a desayunar, ahora sí, un bocadillo ‘de verdad’. Si puedo, me gusta tomar un bocadillo caliente en cualquier bar pero no siempre puede ser. Hay veces que la mitad de la etapa queda en tierra de nadie, quizás no haya ningún sitio donde comer o comprar nada para hacerte tú mismo el desayuno, o igual encuentras una panadería donde sólo tienen pan,…

Si no puedes comer o beber durante la etapa es que ayer no hiciste los deberes

Aunque sea de lógica pura: Cuanto más larga sea la etapa peor tiempo vayamos a tener o menos servicios vayamos a encontrar, más provisiones y agua deberemos llevar. Si vas a cualquiera de los caminos principales, por ejemplo el Camino Francés, difícilmente pasarás más de 6 o 7 kilómetros sin encontrar un sitio donde abastecerse (que los hay, pero son raros) pero en otros Caminos, sobre todo en los minoritarios, será mucho más común superar esas distancias sin posibilidad de abastecerte de comida o agua durante la etapa.

En cuanto al agua, yo lo soluciono llenando el camel bag antes de salir. Quien me conoce ya sabe que mi bolsa de hidratación no es pequeña: 2L. Hay quien dirá que es muy grande y que llevar 2 litros a la espalda es demasiado para el Camino, donde hay bares y tiendas cada dos por tres. Razón no les falta pero también es verdad que, cuando hace mucho calor o las distancias entre poblaciones crecen y no hay nada en medio, saber que llevo agua ‘de sobras’ me da mucha tranquilidad.

Cuanto más minoritario es el Camino que se recorre, más depende uno de sí mismo

Llegar al albergue

Al albergue suelo llegar entre las 13.00h y las 15.00h porque si la etapa era corta he parado más de la cuenta y si era un poco más larga he parado un poco menos. Pero si la etapa es de las largas, acabo llegando… A la hora que sea. Lo más tarde que he llegado a entrar yo en un albergue fue pasadas las 19.00h, porque llegamos a las 18.00h y tuvimos que esperar a que nos abriera la hospitalera que se había ido a comprar al pueblo de al lado.

Hay que tener en cuenta que, si hemos llamado para reservar una plaza en algún albergue privado, nos advertirán de que: debemos llegar antes de una hora determinada; debemos avisar cuanto antes en caso de que vayamos a llegar pasada esa hora; y, por último, nos advertirán que darán ‘nuestra plaza’ en caso de que lleguemos tarde y no hayamos avisado.

¿Por qué? Porque los albergues no tienen habitaciones ni camas infinitas, porque todos intentan acabar el día con el mayor número de camas ocupadas y porque si reservamos una plaza y después no vamos a ese albergue, quizás acabemos dejando un peregrino sin cama. Y eso es algo que no debería suceder jamás. Si hay una cama vacía porque alguien ha reservado una plaza en dos albergues distintos, a mi entender, es una muestra clarísima de egoísmo de un supuesto peregrino que no se merece tal distinción.

Si has reservado plaza y vas a llegar tarde, avisa al albergue cuanto antes

Cuando nos reciben en el albergue, quizás nos pidan un el documento de identidad o el pasaporte para identificarnos y comprobar que la credencial que presentamos para que nos sellen es la nuestra. El hospitalero será quien nos cobre y nos informe de todo: hora de silencio, cuando se cierran las luces, hora máxima de salida, si hay o no comida o cena comunitaria, dónde están las duchas y los baños, si hay o no lavadora o secadora y sus precios respectivos (lavadoras y secadoras suelen ir con monedas), en todos nos recordarán que no se deben poner las mochilas encima las camas… Todo. Incluso hay albergues que animan a los peregrinos que deseen salir antes de una cierta hora a que se vayan a otro albergue (esta hora ‘mínima de salida’ suele ser entre las 6 y las 7 de la mañana).

Tras registrarnos dejaremos la mochila y los zapatos que llevemos donde nos haya indicado el hospitalero. El calzado de travesía de los peregrinos suele dejarse en algún zapatero, banco o estantería destinados para tal fin. La idea es que el calzado no entre a las habitaciones o zonas comunes pues podría ensuciar muchísimo el suelo, en días de lluvia, o si el camino tiene mucho polvo o barro, por ejemplo.

Deja el calzado donde te indique el hospitalero y usa las chanclas dentro del albergue

Hay albergues donde el hospitalero te otorga una cama y otros donde serás tú quien la escoja de entre todas las camas que queden libres. ¿Cómo sabes qué cama está libre? Muy fácil: O tiene las sábanas puestas o tiene el saco extendido por encima.

Jamás dejes la mochila encima la cama para indicar que la cama está ocupada

Si al registrarte te han dado sábanas bajeras y funda para la almohada, haz la cama, extiende tu saco y, si no se vas a usar la lavadora/secadora, yo recomendaría hacer las cosas en éste orden:

  • Ducha
  • Limpiar y tender la ropa
  • Comer

Ducha

Alguna que otra vez me han sorprendido preguntas del estilo: ¿Dónde se va al baño en el Camino de Santiago? ¿Cómo se hace para lavarse en el Camino de Santiago? ¿En el Camino hay baños?

Vamos a ver, el Camino de Santiago no es una expedición por el Amazonas, ni por el Desierto de Gobi. En cualquier albergue vamos a dormir en una cama, a cocinar en una cocina y a asearnos en un baño.

La mayoría de los cuartos de baño que podemos encontrar en los albergues serán como los que podamos encontrar en cualquier centro deportivo: separados por sexos, con duchas, inodoros y lavabos. Los hay que tendrán las duchas separadas, otros tendrán las duchas sin ninguna separación entre ellas, quizás las separe una pared más o menos gruesa, puede que tengan puerta, una cortina,…

Hay que tener en cuenta que en un albergue no abundan los ‘baños privados’ porque todo el espacio es común. En Galicia, por ejemplo, muchos de los albergues públicos son antiguas escuelas reconvertidas y se han adecuado los distintos espacios para crear una cocina, comedor, un lugar para lavar o tender… Si los comparamos con albergues privados, no hay color.

De construcción más reciente y creados específicamente para esta función, los albergues privados hacen un uso mucho más eficiente del espacio, pudiendo ofrecer un grado mayor de comodidad que una antigua escuela. No nos engañemos, un buen baño, limpio, eficiente es y será uno de los mejores reclamos de cualquier albergue.

Lavar y secar la ropa

Iremos a comer un poco más tarde pero tampoco tardaremos tanto en lavar y tender una camiseta, unos pantalones, un par o dos de calcetines y la ropa interior. Y así, mientras comemos, ya se nos está secando la ropa y podemos pasarnos la tarde descansando, conociendo la población donde estemos o tomando algo con otros peregrinos.

¿Y si llueve o tiene pinta de llover qué hacemos? ¿Y si ha llovido tanto que los pantalones han quedado embarrados y sabemos que mañana volverá a llover? En estos casos, yo no lavo ni la camiseta ni los pantalones. Tras la ducha, me pongo ropa seca y me limito a lavar la ropa interior y los calcetines que tenderé, junto con la camiseta y los pantalones que he usado esa mañana, en un sitio seco y ventilado para secar lo lavado y airear el resto. Cuando el sol empieza a ponerse, recojo la ropa y busco un lugar donde terminar de secar calcetines y ropa interior (suele ser los barrotes de la litera donde dormiré), y la camiseta y el pantalón acabarán pasando la noche sobre mi mochila.

Si cuando te vas a la cama tienes ropa un poco húmeda (húmeda, no mojada), ponla dentro o debajo del saco y acabarás secándola con tu calor corporal

Si el albergue dispone de lavadora y secadora, da lo mismo el tiempo que haga, si hay sol, si no lo hay, si albergue tiene o no tendedero o si no se quiere lavar a mano. En éste caso, recomiendo que se aproveche para poner una lavadora y una secadora junto con otros peregrinos y dividir los costes. Además, como suele haber cola para poner la lavadora o la secadora, uno de vosotros puede quedarse esperando para poner la lavadora y otro el que se encargue de recogerla después. Así os dividís el trabajo y nadie tiene la obligación de estar ‘anclado’ al lado de las máquinas toda la tarde (entre 2 y 3 horas para lavar y secar la ropa).

Si te has querido ahorrar la secadora y por la mañana la ropa aun está húmeda o mojada, usa imperdibles para colgarla de la parte exterior de tu mochila. Cuanto más aire y calor ‘disfrutes’ durante la etapa mejor te irá para secar la ropa.

Si la ropa aun está húmeda o mojada, usa imperdibles para colgarla de la parte exterior de tu mochila

Comer y cenar

Ya he hablado de la alimentación durante la etapa, ahora toca hablar de la comida, tal vez la merienda, y la cena.

Yo suelo tener por costumbre comer un menú al medio día y unos pinchos, tapas o un plato combinado ligero como cena. También es verdad que, como no me gusta caminar con el estómago lleno, si veo que la etapa se alarga mucho y debo parar a comer a media etapa, invierto el orden, picando algo para comer y dejando el menú para la cena.

Hay albergues que ofrecen comidas o cenas comunitarias. Para mí, la mejor opción

La merienda las reservo como ‘premio especial’, para celebrar algo importante: una etapa larga, un día de lluvia, un par de fotos dignas de concurso, una fecha señalada, empezar o terminar un Camino… Y esas meriendas suelo hacerlas con cualquier tipo de comida: galletas de chocolate, unas magdalenas o pastas típicas de la zona, un croissant,… Pero lo que de verdad prefiero es un bocadillo con pan con tomate y algún embutido ibérico o de bellota o tal vez un queso curado. Busco algún rincón especial, me siento a mirar el horizonte y como despacio, en silencio, consciente y agradecido por vivir momentos así.

El menú del medio día suele salir por unos 10€ (según el lugar, un poco más o un poco menos) y mis cenas entre 5€ y 7€. La merienda ni la cuento, pues es tan variable que puede ir de los 2€ de unas galletas y bebida a lo mismo que la cena, si el embutido es bueno. Además, puede que meriende una vez cada 3, 4 o 5 días, si es que lo hago. Así que tampoco se notará demasiado a la hora de sacar cuentas.

Los albergues tienen una hora límite, donde todos deberían estar en cama y a partir de la cual está prohibido hacer ruido (suele ser entre las 22.00h y las 22.30h). Si queremos salir a cenar fuera, hay que tenerla en cuenta para llegar al albergue y acostarnos antes de esa hora para no interrumpir el descanso de los demás.

Amistades y descansos

Siempre se ha dicho que en el Camino se conoce a mucha gente, que haces amigos, que igual hasta conoces al amor de tu vida… Pero eso pasa al caminar. Cuando caminas horas, días y semanas con alguien, cuando lo único que tenéis para romper el silencio del viento son vuestras voces, cuando sientes que tus palabras llegan a oídos tan deseosos de escuchar como tu boca de contar, cuando disfrutáis compartiendo el silencio, cuando una frase se convierte en una indicación con un dedo y una mirada… Es muy difícil que no se entable una profunda amistad.

Y si la etapa y el caminar son la excusa ideal para entablar amistad, la comida, la cena y los descansos, son la oportunidad perfecta para hacer grupo. Es curioso como aparecen los grupos en el Camino: dos personas se conocen el primer día y hablan un rato, al día siguiente toman algo juntas y, al tercer día conocen a dos personas más que también se conocieron en el Camino. El cuarto día ya reservarán albergue para los cuatro a final de etapa y, pasada una semana, el grupo habrá crecido hasta los 8 o 10 miembros.

Las amistades y los grupos se cuecen y crecen en los descansos, durante la etapa o por la tarde, en los albergues, en su jardín si lo tuviera, en el bar o en un banco en la plaza del pueblo donde estemos, sentados en el suelo o desayunando, comiendo o cenando con una mesa de por medio. Yo he soltado lágrimas, secretos y miedos en la habitación, mientras me escuchaban desde la litera de enfrente, o en la terraza de un bar, sin importarme lo que pudieran opinar los otros clientes. Cualquier lugar es bueno para desahogarte. Cualquier lugar es bueno para ofrecer atención y respeto.

Planificar etapa siguiente

En el artículo Caminar ya hablé en su momento sobre ‘velocidades’ y cómo calcularlas (a groso modo). Yo recomendaría que supongas lo que te ocupará la etapa a tu velocidad media, le sumes entre media hora para desayunar y 5 o 10 minutos más de ‘descanso’ por cada hora de etapa. Cuando tengas el tiempo total, sabrás a qué hora debes salir para llegar a la hora que desees. La cuestión es tener una referencia, no un ‘horario’ de paso por poblaciones ni un objetivo de tantos minutos el kilómetro. ¿Qué le acabas dedicando menos tiempo a desayunar o no haces tantos descansos? Pues mejor, antes llegaras.

Tiempo de Etapa = Kilómetros Etapa/Velocidad Media + 5 minutos por cada hora + 1/2h para desayunar

Por ejemplo: Si la etapa es de 25km y caminas a 4km/h, tardarías 6 horas y 15 minutos si la hicieras sin paradas (25/4 = 6.25). Debes sumarle 30 minutos más para pequeños descansos (5 minutos por cada una de las 6 horas) y media hora más para desayunar. Total, 7 horas y 15 minutos para los 25 kilómetros de la etapa. Si quisieras llegar entre las 13.00h y las 14.00h, deberías salir a las 6.00h.

No hay nada peor que caminar media etapa sin agua y  a pleno sol

Debes tener en cuenta las posibilidades de abastecerte de agua y comida durante la etapa. Calcula más o menos a qué hora pasarás por los distintos pueblos por los que discurre la etapa para saber si debes llevar bebida o comida para ir picando, desayunar o comer.

Planifica tus etapas según tu velocidad y que salgan los kilómetros que sean

Yo distingo mis etapas según el tiempo que calculo que me ocupará terminarlas:

  • Cortas: Menos de 6 horas
  • Medias: De 6 a 8 horas
  • Largas: Más de 8 horas

El grueso de mis etapas suelen ser medias, seguidas por cortas y las largas son una excepción y que tan sólo acabo realizando si no puedo dividirlas en más cortas, pues prefiero hacer dos etapas de 5 horas que una etapa de 10.

Puedes llevar toda la planificación de las etapas de tu Camino antes de salir de casa o ir planificando día a día

Cuanto más minoritario sea el Camino que recorramos o más nos salgamos de épocas de buen tiempo menos posibilidades de alojamiento tendremos e iremos más ‘a tiro hecho’.

De abril a setiembre, en un Camino principal o secundario, cuando todos los albergues están abiertos, las posibilidades de alojamiento nos permitirán ir planificando o modificando nuestros planes iniciales día a día.

De octubre a marzo, en Caminos principales o secundarios, muchos albergues estarán cerrados por vacaciones o reformas, lo que nos obligará a llevar una planificación previa de las etapas y difícilmente podremos alterarlas. Y cuanto más minoritario sea el Camino que recorramos, mayor planificación requerirá.

Recoger ropa

Cuando ya tengo la etapa del día siguiente programada suele, casi, casi, ser la hora de cenar. El sol empieza a ponerse, la humedad empieza a notarse en el ambiente y la ropa deja de secarse para empezar a humedecerse. Entonces, antes de salir a cenar, recojo la ropa que pudiera tener tendida.

Si está seca, la doblo y la guardo en la mochila para no molestar a nadie de buena mañana ordenando la mochila. Cuanto menos ruido hagamos por la mañana, más nos lo agradecerán nuestros compañeros de viaje. Y si no está del todo seca, busco donde tenderla dentro del albergue: en algún tendedero que pudiera haber dentro del albergue, de las barandillas de la litera o de la mochila.

Y ya que estoy con la ropa, acabo de recoger mis cosas y ordenar la mochila todo lo que puedo. Cuantas menos cosas hayas traído y más metódico seas ordenando la mochila, menos tardarás en hacerlo.

Dormir

Una de las cosas más importantes que haremos mientras estemos en el Camino será dormir. Y cuanto más y mejor durmamos, más y mejor descansaremos. Caminar tras 8 horas de sueño o hacerlo con apenas 6 se nota, y mucho. De ahí que los albergues tengan horarios de silencio y reposo. Si duermes en un albergue, ves al baño, lávate los dientes, aséate… Haz todo lo que tengas que hacer y prepara tu mochila antes de la hora de silencio.

En un dormitorio donde duermen muchas personas, cuanto más respetuosos seamos los unos con los otros más descansaremos todos

Si vamos en época de calor, hay quien duerme sin nada que le tape, duerme en ropa interior, o con un pijama ligero (pantalones cortos o malla y una camiseta) o lleva un saco sábana y confía en que, si hiciera frío e hiciera falta, el albergue le dejaría alguna manta. Hay que saber que los albergues NO están obligados a tener ropa de abrigo, ni de cama ni de ningún tipo. Una cosa es que puedan tener y la puedan ofrecer pero NO están obligados. Dicho esto, recomiendo que siempre se lleve un saco en la mochila.

Lo que yo recomiendo: Un saco ligero, con una cremallera que pueda abrirse cuanto más mejor y con una temperatura de confort de +15, es más que suficiente para dormir en los albergues en primavera, verano y otoño. Hay sacos de éste tipo que rondan los 700 gramos y que deberíamos considerar para cualquier Camino como equipaje imprescindible. Además no son caros, pues cuestan menos de 50€ y nos va a durar muchos y muchos años.

La versión más ligera es un saco sábana. Simplificando mucho, podríamos decir que un saco sábana son dos sábanas cosidas por uno o dos de los lados largos y por uno de los cortos. El rango de precios es muy variable, cuanto menos pese, más caro será. He visto sacos de menos de 150g que superan los 70€ y sacos por debajo de los 400g que rondan los 25€. Si no somos frioleros y vamos en julio o agosto a caminos calurosos, un saco sábana puede resultarnos más que suficiente. Ideal para personas calurosas o para quien quiera dormir en ropa interior con algo por encima, tapa el aire pero no abriga. Aunque, por versatilidad y precio, siempre recomendaré un saco ligero antes que un saco sábana.

Si vamos en época de frío, el saco deberá ser un poco mejor, o deberemos abrigarnos más para dormir: Un saco con temperatura de confort más baja, usar unas mallas y una camiseta térmica como pijama, dormir con la ropa del día siguiente… En invierno, debemos llevar equipo para temperaturas más bajas y el saco no es una excepción. Yo tengo dos sacos, uno para primavera, verano y otoño y otro para invierno. Aun más ligero que el de verano y con una temperatura de confort más baja, me lo regalaron como regalo de aniversario entre toda la familia. Su precio ronda los 100€ y, aunque cuesta el doble que el saco ligero pesa casi la mitad (400g). Si lo vamos a usar es una buena inversión.

Hay que recordar que los albergues NO están obligados a tener ropa de abrigo, ni de cama ni de ningún tipo

Un último recordatorio: No uses despertadores ni alarmas sonoras. Si sonaran 40 alarmas a 40 horas distintas sería un caos. No existe el derecho a impedir el descanso de los demás sino el derecho al descanso. Tampoco existe el derecho a molestar sino el derecho a no ser molestado. Así que, si tu egoísmo te impide ser empático con los demás y a respetar su descanso y bienestar, al menos, sé consciente de ello.

La solución no es echar a 20 personas de habitación sino echar a esa que no respeta el descanso de los demás

¿Quieres hacer lo que quieras? No duermas en un espacio común. Para que tú puedas hacer todo el ruido que quieras, a la hora que quieras y de la forma que quieras, no tienes derecho a molestar a 6, 15, 20 o 40 personas que no tienen la obligación de soportarte. Y la solución no es que 6, 15, 20 o 40 personas se busquen alojamiento alternativo sino que tú, que no tienes ni el más mínimo respeto por los demás, sea quien se busque otro lugar donde estar a solas para no molestar a nadie. Claro que, si no entiendes este razonamiento, te va a dar lo mismo; por egoísta.

En resumen, el día a día en el Camino se basa en disfrutar de una vida sencilla en la que te levantas y duermes en una cama distinta cada día, compartiendo recorrido y experiencias con una nueva familia. Por eso engancha tanto el Camino, porque cubre de forma sencilla nuestras necesidades más básicas : relaciones humanas, comida, ejercicio y superación personal en una convivencia de placida concordia.

2 respuestas a «El día a día en el Camino»

  1. Gracias por todas las indicaciones prácticas que nos das sobre los diferentes aspectos que conforman la esencia del camino. Y además me ha encantado la manera en que lo relatas.
    Buscaré si tienes más escritos sobre el camino, ya que soy una novata que empieza su camino en breve.
    Un placer.

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