¿Miedo a ir solo?

Cuando me fui por primera vez al Camino tenía muchas dudas. Mis mayores miedos eran no encontrar a nadie en las etapas, la posibilidad de perderme, de hacerme daño, de ponerme enfermo durante el Camino, de echar en falta algo en el equipaje, la comida, donde dormir… Igual os sorprende pero… El Camino de Santiago (todos los Caminos) no es una expedición al Amazonas, ni una travesía del desierto de Gobi.

¿Todo incluido?

Muchas personas se lanzan al Camino por primera vez en un viaje organizado. Como en unas vacaciones a un resort, salen de casa con una o dos maletas con decenas de kilos de equipaje pero con un ‘extra’ añadido: una pequeña mochila para la etapa diaria.

A mi parecer, esta es la peor de todas las opciones

Cuando uno contrata a una de estas agencias, sale de casa sabiendo que compartirá el trayecto con las personas que contraten ese mismo viaje, que las etapas serán las que son y que no habrá posibilidad de cambios.

Eso sí, también es verdad que suelen llevar un autobús más o menos grande en el que te llevarán el equipaje y que, si no quieres, no deberás caminar ni un solo kilómetro para conseguir la Compostela. La cosa va más o menos así:

  • El autobús sale cargado con el equipaje de todos y con los ‘peregrinos’ que no quieren caminar.
  • El autobús espera en el punto acordado para desayunar a los que partieron por la mañana. Aquí es donde el organizador cogerá todas las credenciales para cuñarlas con el primer sello del día.
  • Tras el desayuno, quien lo desee continua o empieza a caminar y, quien no, se sube al autobús para llegara a destino, donde se cuñará el segundo sello del día.

Y así se reparten unas cuantas Compostelas a diario a auténticos turistas. Que podrán presumir de sus ‘falsas Compostelas’ y facturas pero sin una sola fotografía que valga la pena y sin una sola enseñanza de todas las que ofrece el Camino.

¿Etapas personalizadas?

Si te vas al Camino pero te da cosa ir sólo pero no te gustan los viajes ‘todo incluido’ pero no quieres estar sujeto a etapas preestablecidas, tienes dos posibles soluciones: Buscar información por tu cuenta o contratar una agencia de viaje.

Si te decides por contratar una agencia de viajes, lo único que deberás decidir es qué precio estás dispuesto a pagar. Cuando te pones en contacto con una de estas empresas, te van a dar multitud de opciones: Número de etapas, posibilidad de trasladar el equipaje entre etapas, contratar desayunos, comidas o cenas, opciones de modificación de etapas, tipo y calidad del alojamiento, seguros de viaje o cancelación… Dependiendo de lo que escojas, subirá más o menos la factura.

Con una agencia especializada en el Camino, en un par de semanas tendrás ‘tu Camino’ preparado

Si te decides a organizarlo por tu cuenta, pasarás días, semanas o meses leyendo artículos en páginas web, apuntándote en muchos grupos de Facebook para poder plantear tus dudas y leer las respuestas a las que hagan los demás, yendo a bibliotecas para consultar guías impresas o indagar entre tus conocidos a ver si alguno de ellos ha hecho el Camino o no. Cuanto más tiempo le dediques a documentarte, más miedos se esfumarán, más podrás personalizar tu experiencia y más preparado estarás para improvisar cuando sea necesario.

Aprender a improvisar es una de las mayores lecciones que ofrece el Camino

¿Acompañado?

De acuerdo. No quieres ir al camino solo porque no te atreves. Llevas toda la vida de hoteles, con viajes preparados, sabiendo dónde y a que hora estarás en cada momento, cuándo y dónde comerás. La máxima improvisación que has hecho hasta ahora durante tus vacaciones ha sido decidir qué vas a tomar en los restaurantes y hoteles que ya tienes mirados. Y a veces ni eso.

Si decides que no eres capaz de ir al Camino solo, a mi modo de ver, la menos mala de las opciones es ir acompañado de algún familiar o amigo con quien sepas que no se os va a hacer la convivencia insoportable. Porque, cuando se decide ir acompañado al Camino, uno ha de tener en cuenta que la convivencia va a ser muy intensa, que un día tiene 24 horas y que, excepto el baño y la ducha, lo demás lo haréis juntos. Al menos al principio.

No hay dos peregrinos que caminen, se cansen o se recuperen igual. Hay quien necesita caminar en silencio y hay quien no lo soporta y se pasa la etapa hablando o cantando. Lo que para uno puede ser un ritmo pausado, para otro puede ser una carrera. Lo que para otro puede ser un paso adecuado, hay quien lo considerará paso de caracol. Lo que tarde uno en recomponerse tras una subida o una bajada de varios cientos de metros, puede ser mucho o muy poco tiempo para otro.

El único peregrino que camina como tú eres tú mismo

Cinco o seis días pueden ‘aguantarse’ a un ritmo que no sea el tuyo pero, al final, lo que acaban haciendo los peregrinos de largo recorrido que han salido juntos y que han descubierto que no tienen el mismo ritmo es salir cada uno a su hora, caminar cada uno a su ritmo, parar cuando a cada uno le apetece y acabar las etapas en el mismo albergue. Porque ir al ritmo de otra persona es comprar números para romperse.

Donde se respira ambiente peregrino es al final de la etapa

¿Solo?

Cuando uno se va solo al Camino es porque ya ha recorrido anteriormente algún otro Camino o alguno de sus tramos y se ha dado cuenta de qué es y cómo se vive el Camino, porque se ha informado y preparado lo suficiente como para sentirse seguro o porque es un inconsciente que ni se prepara ni se preocupa por nada.

El Camino de Santiago no es una travesía por los pirineos, donde no encontramos nada entre el punto de inicio y el destino del día. Aquí recorremos carreteras, caminos y senderos que unen distintos pueblos y ciudades con todos los servicios necesarios. Rara es la etapa (o Camino) en la que no encontremos un pueblo cada pocos kilómetros donde abastecernos de agua o comida.

Además, dependiendo de lo transitado del recorrido que hayamos elegido, igual que nosotros, decenas o cientos de personas recorrerán a diario los mismos senderos y harán las mismas etapas que hagamos nosotros. Por esto, cuando uno se va al Camino solo, es raro que, al cabo de 2 o 3 días, no forme parte de una nueva y propia ‘familia peregrina’ con la que compartir y disfrutar de las etapas y los descansos y noches en los albergues. A partir de entonces, caminareis solos o acompañados cuando lo deseéis y, en como toda familia, os cuidareis los unos a los otros.

Nunca he visto lágrimas más sinceras que las derramadas por peregrinos al ver como otro, al que conocían de apenas 10 días, debía abandonar el Camino por problemas físicos. El tiempo y los sentimientos se viven de otra manera, en el Camino.

Empieza buscando información de los caminos con más afluencia, pues son los que disponen de más y mejor infraestructura para los que se lanzan al Camino: Francés (55%), Portugués Central (21%) o Portugués de la Costa (6.5%). Entre los 3, recogen más del 80% de los peregrinos y, sobre todo si optamos por recorrer sus últimos 100km, nos va a sobrar ‘población’, llegando incluso a dificultarnos encontrar dónde dormir si vamos en temporada alta (de abril a setiembre).

Cuando ya sepas qué es y cómo se vive en el camino o si ya tienes experiencia en travesías de montaña, quizás te apetezca algún Camino con menos ‘tráfico’ o más duro. Puedes optar por el Francés o los portugueses entre octubre y marzo para ahorrarte la superpoblación o irte a otros Caminos más duros: Norte (5.5%), Inglés (4.5%), Primitivo (4.5%) y Vía de la Plata (2.5%) son los que deberías tener en cuenta. Y con esto llegamos al 99.5% de peregrinos que llegan a Compostela.

El 99.5% de los Caminos de Santiago son aptos para recorrerlos en solitario

Después de haber escrito todo esto, supongo que no hay ninguna duda en cuanto a mi preferencia y mi recomendación ¿Verdad? Yo recomendaría ir al Camino solo. Siempre solo. ¿Siempre solo? Bueno…

Caminos minoritarios

Cuando uno decide que se va a un Camino minoritario de verdad, igual sí que iría bien tener un acompañante, pues difícilmente vamos a coincidir con otros peregrinos y nos pasaremos una, dos, tres o cuatro semanas sin hablar con nadie, excepción hecha de las pocas conversaciones que tengamos para conseguir una habitación en hoteles, pensiones, hostales o casa rurales. Habitaciones que normalmente serán dobles o triples y que aprovecharemos y pagaremos nosotros solos.

Y si alguna vez deseáis recorrer Caminos menos transitados, de los llamados ‘minoritarios’, no os lo vais a creer pero… Al ir a Caminos menos conocidos, cada vez me gusta más la preparación previa que hago en todos mis Caminos (entiéndase ‘Guías del Camino…’ ), buscando datos por Internet, buscando datos de temperatura y lluvias para saber cuál es la mejor época para recorrerlo, ajustando etapas y equipaje a las necesidades de cada recorrido, encontrando la forma más eficiente de llegar al punto de inicio, mirando dónde terminarlo para tener un retorno a casa más cómodo… Y me emociono con sólo pensar en todo lo que viviré recorriendo Caminos poco transitados. Cosas de un enfermo del ‘Bacterium Peregrinus’.

Una respuesta a «¿Miedo a ir solo?»

  1. Hola! Quiero hacer el camino sola,pero no tengo ni idea de nada, la idea es 1 semana, 10 días a lo máximo por el tema pasta! Cuanto puedes gastar si vas a lo raso en ese tiempo? Es fácil de encontrar las señales del camino? Si lo empiezo en Pamplona, el camino sale de allí mismo? Tengo que bajarme alguna app para ir encontrando pueblos, albergues?

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