En septiembre de 2025 partimos mi madre y yo con la intención de finalizar el Camino que iniciamos en un lejano 2021 y en el que terminamos cada una de nuestras incursiones con un punto y seguido.
Roncesvalles, Logroño, Hontanas y León fueron los puntos de inicio de cada una de nuestras incursiones al Camino y, ahora, tocaba empezar donde lo dejamos la última vez: O Cebreiro. Y lo haríamos a nuestro ritmo, dividiendo las típicas 7 etapas para convertirlas en 15 maravillosas jornadas que nos permitirían disfrutar más y mejor de éste Camino al que nos íbamos para terminarlo.
Empezamos a caminar con 150Km por delante, 600Km a nuestras espaldas y un sueño recurrente que me inquietaba más y más a medida que iban cayendo esos kilómetros finales que nos separaban de Compostela: Ver volar el Botafumeiro. En 2019 no lo vimos volar y me sabía muy mal que mi madre tampoco pudiera verlo ahora. Sería el «regalo» perfecto para celebrar un Camino de 5 años y 68 etapas que nos ha visto envejecer con la ilusión de dos jovenzuelos.
Llegar a Santiago de Compostela tendría su contrapartida triste y melancólica porque, a no ser que cambie mucho la cosa, va a resultar muy, muy, muy difícil que vuelva al Camino de Santiago con mi madre. Cuando pienso en nuestras otras idas y venidas al Camino siempre me viene a la cabeza algún lugar, algún albergue, una situación o alguien a quien conocimos, pero ahora, si pienso en nuestro O Cebreiro – Santiago, sólo me viene una imagen a la cabeza: Mi madre. Caminando delante de mi, con sus palos en la mano, parándose a fotografiar mil y un recuerdos que llevarse a casa, charlando con quien fuera para aprender una nueva receta o pasar el rato, llamando por teléfono a los de casa, durmiendo a mi lado… No es que camináramos juntos por el Camino, es que me dio la vida, me enseñó a caminar y 53 años después aun lo hacemos.
En todas nuestras incursiones al Camino hemos hecho caso omiso de las propuestas de etapas que plantean las guías. De O Cebreiro a Santiago de Compostela, nosotros hicimos estas: Continuar leyendo «El camino con mi madre (O Cebreiro – Santiago)»

Acabado el Camino de Invierno por segunda vez, me reafirmo en mi idea inicial de considerar el Camino de Invierno como la opción ideal para un camino de dos semanas, dejando atrás (y muy lejos) al Camino Primitivo, al que gana en paisajes, dificultad y tranquilidad.
Cuando yo descubrí el Camino de Santiago en aquel ya tan lejano 2001, cuando me fui al Camino Francés, me presentaron el Camino Sanabrés como un Camino que se iniciaba en Granja de Moreruela y llegaba hasta Santiago de Compostela tras recorrer casi 370Km sin enlazar con ningún otro Camino.
