Flexibilidad en el Camino

Una vez en el Camino, las cosas fueron mejor de lo deseado. Como la distancia que nos separaba hasta Sarria era muy larga, programé la llegada en dos días. El primer día dormiríamos en Burgos y el segundo día llegaríamos a Sarria, donde, tras comer, empezaríamos a caminar esa misma tarde. Así lo hicimos.

Esa primera etapa, de Sarria a Barbadelo, fue el detonante para que mi madre empezara a darse cuenta que era factible realizar el Camino. Continuar leyendo «Flexibilidad en el Camino»

Fuentes de Información

Ante cualquier Camino, nos pueden invadir muchas dudas: qué Camino hacer, dónde dormir, qué dificultades podemos encontrarnos… Yo busco mucha información antes de irme a cualquier Camino. ¿Para qué? Muy fácil: Mi intención no es saber dónde estaré cada hora de cada día sino saber todas las opciones posibles para decidir en cualquier momento. De ahí que, antes de emprender cualquier Camino, siempre realice o actualice una de mis ‘Guías del Camino‘. Resumiendo: Prepararse para improvisar.

A quien le interese, Internet es mi mayor fuente de información. Las guías de viaje quedan desfasadas demasiado rápido y en Internet se encuentra todo lo necesario. Básicamente, me centro en buscar y contrastar información. Algunas de mis fuentes de datos son: Continuar leyendo «Fuentes de Información»

Lugares dónde dormir

Cuando empecé a preparar este Camino, una de mis mayores preocupaciones era el alojamiento. Después de tantos años yendo a distintos Caminos he llegado a dormir en albergues, pensiones, hostales, hoteles, en casas particulares, parques públicos, iglesias… Hay poblaciones, sobre todo en los Caminos ‘minoritarios’, donde los albergues escasean. En estos casos, siempre se acaba encontrando un lugar donde dormir, pero no quería encontrarme en esa situación con mi madre. Ese fue el motivo por el que escogimos el Camino Francés y, más concretamente, de Sarria a Santiago: asegurarnos alojamientos suficientes durante todo el Camino. Continuar leyendo «Lugares dónde dormir»

Distribución del equipaje en dos mochilas

Recuerdo la primera vez que fui al Camino: salí de casa con una mochila de 13 kg,  llena de ‘por siacasos’. Estaba ilusionado por el reto que que estaba a punto de empezar y, como cabía dentro, empecé a llenarla de cosas que, a la postre, resultaron ser inútiles. El primer día ya asumí que con esa carga absurda se me iba a complicar la cosa pero qué iba a hacer ¿tirarlo todo? Me decidí por la opción menos traumática: aguantar los kilos de más hasta llegar a Pamplona y, una vez allí, mandar por correo todo lo que sobraba. Así, rebajé el peso del equipaje hasta dejarlo a unos ‘modestos’ 9 kg. Continuar leyendo «Distribución del equipaje en dos mochilas»

Planificar las etapas

Al Camino no hay que ir con prisas. Cada uno debe ser consciente de sus limitaciones físicas y adaptarlo a sus necesidades. No es una carrera. No hay nadie tras una línea de llegada, esperándote para desmontar el cartel de ‘Meta’. Da lo mismo si tardas tres días o tres semanas. ¿Acaso hay prisa? Yo no la tengo y, mucho menos, se la daría a ella; por eso modifiqué las típicas etapas para adaptarlas a sus posibilidades. Continuar leyendo «Planificar las etapas»