Distribución del equipaje en dos mochilas

Recuerdo la primera vez que fui al Camino: salí de casa con una mochila de 13 kg,  llena de ‘por siacasos’. Estaba ilusionado por el reto que que estaba a punto de empezar y, como cabía dentro, empecé a llenarla de cosas que, a la postre, resultaron ser inútiles. El primer día ya asumí que con esa carga absurda se me iba a complicar la cosa pero qué iba a hacer ¿tirarlo todo? Me decidí por la opción menos traumática: aguantar los kilos de más hasta llegar a Pamplona y, una vez allí, mandar por correo todo lo que sobraba. Así, rebajé el peso del equipaje hasta dejarlo a unos ‘modestos’ 9 kg. Continuar leyendo «Distribución del equipaje en dos mochilas»

Planificar las etapas

Al Camino no hay que ir con prisas. Cada uno debe ser consciente de sus limitaciones físicas y adaptarlo a sus necesidades. No es una carrera. No hay nadie tras una línea de llegada, esperándote para desmontar el cartel de ‘Meta’. Da lo mismo si tardas tres días o tres semanas. ¿Acaso hay prisa? Yo no la tengo y, mucho menos, se la daría a ella; por eso modifiqué las típicas etapas para adaptarlas a sus posibilidades. Continuar leyendo «Planificar las etapas»